Thursday, February 28, 2019

Buon Fresco (Fresco)


Villa dei Mistieri, Pompeii
La Villa dei Misteri en Pompeya, la Villa Farnesina de Rafael, la Capilla Sixtina de Miguel Ángel. Todos estos son ejemplos icónicos clásicos y renacentistas de arte decorativo estrechamente relacionados con la arquitectura. La vitalidad duradera de estas obras maestras del mundo antiguo es atribuible en gran medida a la naturaleza del medio que comparten: el buon fresco.

Los verdaderos frescos son el resultado de pintar pigmentos minerales u óxidos en una superficie de cal todavía húmeda o "fresca". Los pigmentos penetran en la cal y se  onvierten en parte integral del recubrimiento a medida que se seca y cura. Si está protegido  por la misma construcción, un fresco puede durar indefinidamente.

Historia

Se pueden encontrar evidencias de lo que muchos piensan, de que el asentamiento humano más antiguo descubierto es Çatalhöyük, con fecha de alrededor 7500 a.C. Gran parte de lo que sabemos de esta civilización antigua, se conserva en pinturas al fresco de caza, cría, mapas y motivos geométricos de expresión aparente puramente artística. Las grandes civilizaciones posteriores, como los egipcios, el valle del Indo, Harappan, la Grecia clásica y Roma, continuaron haciendo un uso generalizado de los frescos en sus respectivas culturas.

Nuestro patrimonio cultural artístico y arquitectónico, aquí en occidente, ha sido fuertemente influenciado por la antigua Roma. Los romanos dejaron muchos ejemplos bien conservados de frescos, como los que se encuentran en Pompeya, Herculano y el palacio de Nerón, la Domus Aurea... Además, podemos estar muy agradecidos de que el ingeniero y arquitecto romano Marcus Vitruvius Pollio dedicó un libro completo en su obra de múltiples volúmenes, De Architectura sobre la preparación de los soportes, de la cal y de los pigmentos para pintar frescos, este incluye pautas de aplicación y comentarios coloridos y de opinión sobre cómo consideraba la estética excesivamente decadente de su época.

Los escritos de Vitruvio lograron su publicación y circulación a principios del siglo 15 en los comienzos del Renacimiento. Los artistas del Alto Renacimiento como Rafael, Miguel Ángel  y Leonardo da Vinci estudiarían y ampliarían los ejemplos romanos para convertirse en grandes maestros por derecho propio. Este artículo sirve como una introducción a las técnicas básicas de pintar frescos: el enlucido y la pintura al fresco.

El enlucido

Curiosamente, los ejemplos antiguos fueron aplicados principalmente en revocos de tierra. En los climas secos de Egipto y en la región de Media Luna Fértil, el combustible para quemar la cal a alta temperatura era limitado. Sin lugar a dudas, la cal era considerada un material muy valioso y, a menudo, solo se usaba como una capa de acabado en la que se pintaba el fresco. 
En Grecia y Roma se convirtió en una práctica común revestir con cal directamente sobre paredes de mampostería para obras importantes, los romanos a veces optaron por aplicar la cal en listones de madera en los techos. Afortunadamente, los principios registrados por Vitruvio se utilizaron en el Renacimiento y todavía se aplican en la actualidad. El método básico para lograr una buena base siempre implica una capa inicial con una capa arenosa y rugosa e ir aplicando posteriormente capas de arena más finas y terminando con una capa de acabado delgada y suave. El proceso debe mantener suficiente humedad en el sistema para que el artista tenga tiempo suficiente para pintar la capa de acabado.

Trullisatio. Vitruvio describe con gran detalle esta capa base rugosa compuesta de cal, arena y piezas más grandes de terracota rota. Una función similar se logra con lo que llamamos capa base. Sirve como un una capa intermediaria entre la mampostería o el soporte de listones, proporcionando una buena adherencia mecánica para la siguiente capa.

Aricciato. Vitruvio recomendó 3 capas con cal mezclada con arenas cada vez más finas. Esto corresponde a nuestras capas de fratasado. Cada capa se fratasa con una llana de madera para comprimir y endurecer la superficie. Debido a que la cal necesita tiempo y humedad para curar cada una de estas capas, debe humedecerse diariamente y dejar reposar durante aproximadamente una semana antes de la siguiente capa. Siguiendo el precedente del arquitecto del siglo XV, Leon Battista Alberti, los artistas del fresco del Renacimiento y contemporáneo redujeron esto a una o dos capas.


Intonaco. Una vez más, Vitruvio recomendó 3 capas con cal, esta vez mezclada con polvos de mármol cada vez más finos. Existe evidencia arqueológica de que las obras romanas de calidad siguieron al pie de la letra estos consejos, lo que resultó en unos espesores totales de hasta 2 pulgadas. El sistema de capas de acabado en el Renacimiento variaba al igual que las que se aplican en el dia de hoy. Un método italiano contemporáneo es aplicar una capa de cocciopesto (arena de terracota agregada al marmorino), comprimir con una llana de esponja e inmediatamente aplicar un acabado de marmorino. Este acabado endurece en aproximadamente 2 horas, dejando entre 6 y 8 horas de tiempo de trabajo para pintar el fresco.

Pintado del fresco

Una vez finalizada la última capa del revestimiento, el pintor debe comenzar rápidamente el trabajo de aplicación del diseño antes de que la humedad se evapore de la cal y bloquee la entrada de pigmentos. El tiempo de trabajo en buon fresco varía con la humedad del aire y el subsuelo, pero generalmente se puede suponer que es de alrededor de 8 horas.

Por cortesia de
The Academy of Classical Design
La preparación para pintar es clave; El diseño debe entenderse bien, los colores deben estar preparados y listos para su uso. Los pintores de frescos en el pasado normalmente tenían un pequeño equipo de asistentes para hacer el enlucido, moler y mezclar los colores, y estar a mano en caso de que se tuviera que rehacer un área. Es esencial haber realizado muestras de prueba de colores y tintes para juzgar cómo se verán secos, ya que muchos colores cambiarán drásticamente, especialmente si se han mezclado con "lechada de cal", que es transparente pero se seca como un blanco luminoso.

Una vez que se ha aplicado el diseño, el pintor comienza a colorear de manera deliberada y económica, como si fuese acuarela o pintura al temple de huevo, utilizando el color del fondo como el valor más claro, aunque la lechada de cal también se puede usar como blanco y como base para los tintes de colores. La paleta para buon fresco está limitada a esos colores que son compatibles con la química de la cal; varios colores populares no están disponibles para el fresco, pero la paleta es bastante variada, como lo atestiguan los antiguos murales de Pompeya. Los colores generalmente se mezclan moliendo a mano los pigmentos puros con agua utilizando una mano de mortero, de modo que los pigmentos que son tóxicos, como los colores de cadmio, deben usarse con gran precaución. También hay nuevos colores premezclados disponibles que se pueden usar, aunque algunos puristas los rechazan. A medida que se seca el enlucido, los colores finales salen a la superficie y una capa muy delgada de carbonato de calcio se eleva hacia la parte superior para encapsular y proteger los pigmentos en una capa muy fuerte y que no amarillea. Protegida del agua, la pintura de un fresco durará indefinidamente. Hay técnicas para pintar después de que el enlucido se haya secado (llamado "secco"), pero eso tendrá que ser un tema para otro día.

Con miras al futuro 
 
Los frescos tradicionales que usan cal pura como se practica en el Renacimiento requieren un proceso prolongado que lleva varias semanas debido a la necesidad de esperar a que se cure cada capa de cal. Una alternativa práctica es utilizar cal natural hidráulica para las capas de fratasado. A diferencia de otros revestimientos o cementos, las cales hidráulicas naturales no contienen compuestos dañinos que luego podrían causar eflorescencias o dañar el fresco. Las cales hidráulicas naturales logran un curado parcial suficiente para recibir una capa posterior después de una noche. La aplicación completa de las capas se puede lograr en 3 o 4 días con un espesor total de 25 mm.

Otro sistema de capa base que se está investigando, es para usar directamente sobre paneles de yeso, consiste en un mortero de arcilla, yeso y cal mezclados. El yeso proporciona una buena adherencia, mientras que los componentes de cal y particularmente de arcilla retienen la humedad durante muchas horas, unas propiedades ideales para una base de revestimiento que va a recibir el acabado Intonaco y la pintura al fresco.

Por cortesia de
The Academy of Classical Design
 
Conclusión

La belleza intrínseca y duradera siempre ha sido una razón de peso para considerar la pintura al fresco. De modo que con los avances en los diferentes tipos de materiales, los pigmentos más seguros y los gastos reducidos de esta técnica, hacen que el fresco no solamente sea una curiosidad caprichosa del pasado, sinó un medio contemporáneo y vibrante accesible para todos los artistas, ¡incluido usted!

Este artículo fue escrito por Patrick Webb y Steve Shriver
Traducido por Anna Castilla Vila


Friday, January 18, 2019

Stuc Pierre (Estuco de Piedra)


Por cortesia de Plâtres Vieujot
El Stuc Pierre, es un acabado de enlucido a veces hecho con moldes que imita la piedra ashlar. Está hecho con una mezcla de yeso, cal hidratada (opcional) y un árido pulverizado de la misma piedra original a la que se pretender imitar.

Historia

Casa de Sallust
alrededor de 100 AC
Aunque existen numerosos ejemplos de imitación de piedra hechos con estuco entre varias  civilizaciones antiguas, fueron los Griegos y los Romanos quienes perfeccionaron este arte. Los griegos, desarrollaron técnicas de estuco para emular directamente su monumental arquitectura de piedra. Por lo contrario, los romanos, mostraron una interpretación más realista en desafío a las normas griegas. Los Romanos manifestaron una preferencia por su uso en ornamentos interiores, y aprovecharon la ventaja de la libertad física que ofrece el estuco para crear decoraciones que incluso no serían posibles de realizar con piedra.

En la europa medieval, el arte de Stuc Pierre disminuyó e incluso llegó casi a desaparecer por completo debido a que fué trascendido por la imitación a la piedra con técnicas de pintura al temple y a la cal. Pero durante el renacimiento italiano empezó un resurgimiento de la imitación de la piedra con estuco de cal. Un ejemplo notable es el Palazzo del té del siglo XVI, en el exterior de Mantua, donde se desarrollaron a la perfección cornisas, frontones y una variedad de adornos en homenaje al prestigioso travertino romano de los Palacios de la antigüedad.

Palazzo del Té

Por cortesia de Plâtres Vieujot
Francia pronto lo siguió, en los siglos XVII y XVIII. Stuc pierre, basado en yeso predominaba en los interiores públicos durante el siglo XIX adornando áreas comunitarias como entradas, halls o escaleras. No solo creaba la ilusión de una arquitectura clásica monumental en piedra, sinó que también proporcionaba la durabilidad, una durabilidad comparable que ha permitido disfrutar de muchas instalaciones presentes hasta el dia de hoy.

Por cortesia de Plâtres Vieujot
Debido a la amplia disponibilidad de yeso en toda Francia, Stuc Pierre era de uso común en regiones tan diversas como la costa de Normandía, Provenza, Borgoña, los Pirineos y la Costa Azul. Particularmente en París y en la Île-de-France, no es raro ver ejemplos existentes de fachadas representadas completamente en Stuc Pierre o en combinación con Stuc Brique, una técnica similar en la que los agregados de piedra pulverizada se reemplazan por polvo de ladrillo. Stuc Pierre fué tradicionalmente aplicado sobre un soporte de ladrillo o mampostería. Con el advenimiento de la construcción de hierro y acero a principios del siglo XX, Stuc Pierre se usaría cada vez más sobre la malla para preservar la apariencia de una fachada arquitectónica clásica.

Mise en OEuvre , Aplicación

El primer paso es la selección precisa de la mezcla. Para trabajos de restauración, se diseña el mortero para el tipo de piedra a imitar. La nueva construcción permite una gran libertad artística. A diferencia de la cal o el cemento, el yeso es un material autoaglutinante. Agregados, tales como piedra triturada,
ladrillo o arena no son necesarios para el rendimiento del revestimiento, pero se agregan para los fines de la invención. Se puede también agregar cuentas de vidrio, serrín, conchas marinas y fibra de lino para la expresión artística.

Al igual que con cualquier revestimiento, la limpieza y la estabilidad del soporte son muy importantes. Cuando se utiliza en el exterior, hay que prestar atención a los diferentes diseños arquitectónicos. Los aleros, los entablados y las hiladas voladas, son importantes para eliminar el agua de la fachada y evitar la transmisión localizada. Las superficies horizontales que por lo general ocurren en los frontones, las aberturas de las ventanas y puertas deben estar correctamente a nivel. Una capa freática, como por ejemplo; una piedra densa e impermeable en la base, evita que el agua suba a la acción capilar. La adherencia a unas pocas soluciones sencillas y muy exitosas hace que un trabajo hermoso perdure por muchas generaciones.

La mezcla se puede hacer a mano, con una mezcladora o con una hormigonera. La aplicación exterior se puede hacer en una sola capa o en capas sucesivas con un mínimo espesor total de 30mm. En interiores, el espesor se reduce a un mínimo de 12mm-19mm. Es posible la aplicación sobre albañilería, sobre listones de madera o sobre paneles de yeso. En todos los casos, se pueden utilizar las herramientas tradicionales de estuco y yeso, como la paleta, la llana, el fratás, regles, herramientas de esquina, etc. Hay diferentes diseños de acabado exteriores, cornisas hechas in situ, molduras y ornamentos.

En el acabado de estuco de piedra se confía en el artesano experto para desbloquear el gran potencial artístico del material. Una cuchilla de acero francesa o paleta Berthelet se usa tradicionalmente en la superficie, para quitar el exceso de mortero y nivelar la pared, exponiendo así los hermosos agregados que contiene. Se pueden utilizar tratamientos adicionales como el lavado, el pincelado, el pulido o el lijado para lograr los efectos deseados. Para el corte de uniones se utiliza una herramienta de la vía del ferrocarril tradicional o Chemin de Fer. Las juntas pueden dejarse abiertas y lisas en un patrón Ashlar o rellenarse con material para dar un efecto de mortero.

Sostenibilidad

Por cortesia de Wright Architects
El Stuc Pierre es valorado en el mercado de la sostenibilidad. En la UE, el estuco de imitación de piedra se usa comúnmente en la construcción de balas de paja y de cal y cáñamo. El yeso tiene una energía de fabricación relativamente baja, producida al calentar el yeso crudo a aproximadamente 300°F. Las adiciones de aglutinantes de arcilla, fibras de cáñamo y agregados recuperados o reciclados pueden reducir aún más la energía incorporada. Tradicionalmente, un pequeño porcentaje de cal hidratada se añade a la mezcla aportando alcalinidad y resistencia natural al moho. Todos los materiales utilizados en el estuco piedra son minerales o renovables, no tóxicos y libres de VOC. Además, la porosidad del recubrimiento garantiza una cobertura transpirable que aprovecha al máximo la transferencia del calor y reduce puentes térmicos.

Conclusión

Me gustaría agradecer a Joël Puisais, de The Compagnons du Devoir y a mi compañero Marc Potin de Plâtres Vieujot por las referencias históricas de esta publicación. Plâtres Vieujot fue fundado en 1880 y sigue siendo el único fabricante privado de yeso en Francia. Puede encontrar más información en su página web: http://www.platre.com/platre/


Escrito por Patrick Webb
Traducido por Anna Castilla Vila 

Tuesday, January 15, 2019

The Ethical Craftsman

Themis - Titaness of the Moral Law
This essay is bound to be unpopular, extolling as it does the counter-culture virtues of judgement, discrimination and responsibility. Ethos, the etymological ancestor of our English word 'ethic', was a very important concept for the ancient Greeks. Ethos was the self-cultivated character of the individual that accorded with the custom of his place. By knowing where or from what family a man was from you could ascertain much about him. Yet it was never the whole story; the individual retained agency, the important choices that would ultimately praise or condemn him in the eyes of his fellowman.

Consciously acknowledged or not, ethics is the branch of philosophy that all humans are most concerned with. Whereas metaphysics concerns itself with questions of origin and existence and epistemology as to what constitutes knowledge or truth, ethics places to one side such abstract notions. Rather, it's emotional and dynamic, it seeks to act in the world, taking up the challenge of how things ought to be in the face of what they are. Ethics are of vital interest to the craftsman in two significant ways. First, how the work of our hands ought to appeal to the senses and secondly, what responsibilities we have towards ourselves, other individuals, our culture and nature herself.

Aesthetics

How ought that which we create appeal to the senses? This is a question that chefs, musicians, and craftsmen, essentially all artists and makers grapple with. How are the dishes we prepare to smell or taste, the music we perform to sound, the crafted work of our hands to feel and look? These are not trivial questions...chefs, musicians and craftsmen invest years of practise, garnering experience in cultivating our sensory capacity for such nuances. In incremental steps we must first train the discerning palates, noses, ears or eyes for only then can we hope to develop and align the skills to produce that which might please the senses. Such pursuit of sensual delight must include a great deal of frustration, a virtual arms race of dissatisfaction that contains self-judgement from within and judgement from masters and patrons from without. Oh yes, your work will assuredly be judged and quite possibly found wanting. Disentangling yourself from the judgement against your work or your performance is no straightforward matter.

Apprentice Pillar - Rosslyn Chapel
In the visual arts of painting and sculpture as well as architecture there arose, perhaps initially as a mere reflection of an exercised instinct, something that grew into a self-consciously foggy notion of what our creations might ought to look like: the beautiful and the sublime. It was held that the beauty or sublimity of such visual arts were but a pale imitation of the source, nature herself. Beauty was emergent, to be revealed or discovered such as in the beauty of a young girl's smile or the beauty of a rose unfurled. Beauty held a certain delicacy, was approachable, drew you in. Sublimity on the other hand commanded reverence of another sort, that of awe. The sublimity of a mountain, great ocean or a field of stars leaves one dumbstruck; an encounter with the totally incomprehensible that nevertheless remains utterly sensible. Although expressed in painting and sculpture, no art has the capacity to convey sublimity like architecture. A majestic work of architecture such as a Gothic cathedral may hold us in awe, remind us of our smallness and mortality yet we simultaneously see in it the hands of man, that as 'man' we are participants in its greatness, it stands as a testimony of our own nobility.

Can a work of visual art reveal both beauty and sublimity together? Much in the same way that a delicate flower can blossom upon the craggy slope of a jagged mountain and a colorful, whirring hummingbird can hover among the mists of a thunderous waterfall, the beautiful and the sublime often indeed coexist. Furthermore, so as to command the most profound impression upon the senses they should do so. Architecture for example is only enhanced as a sublime sensual experience when judiciously combined with the beauty of painting, sculpture, ornament and handcraft.

However, during the Age of Reason the aforementioned way of feeling came under intellectual protest and underwent a reformation denying the traditional notions of the beautiful and the sublime in favour of a way of thinking about the senses, a need to define beauty and the sublime explicitly, to apply intellectual rigour to the senses, providing rational justification for them. One conclusion of this urgent need might best be summed up in the now cliché slogan "beauty is in the eye of the beholder", that is to say that our senses amount to nothing more than our own perceptions, we've no access to the minds of others or a greater reality outside our own head. Modern art and architecture awkwardly embraced the Modern philosophy which led to a baffling new aesthetic, a theory that denied its own possibility of appealing to the senses at all! Modern works of art and architecture were to befit the modern man, all concept and functional programme to be comprehended and rationally articulated, breaking with the traditional emphasis on illiciting feelings of beauty and sublimity.

Nevertheless, this Modernist aesthetic in practise followed two paths ultimately related to one another. The first was sensory deprivation: white or monochromatic environments, linear and geometric forms, smooth and polished surfaces, a "clean" aesthetic cleansed of any organic presence such as living things or crafted objects in favour of industrially produced metals, glass and plastics. The second approach has been a willful assault on the senses, art and architecture that is deliberately designed to be absurd, to shock, to offend, in some cases to uncover the ugliness, violence, malevolence of the human condition, a perverse celebration of our worst attributes writ large. The Modernist art and architecture movement has been largely successful in eliminating the beautiful and the sublime from academic discourse and professional pracitse; however, by replacing them with an aesthetic of sensory deprivation and sensory assault they've largely determined for society what we ought to have instead, the really real as it were: pain based sensory experiences.

JOKESTER 2 - Art Basel Miami
 
Morality

What responsibility do we have to have towards ourselves, our fellowman and nature in the very process of that which we bring into existence? This is the type of inquiry that makes the art and architectural community very uncomfortable and even reactionary. Questions of morality are essentially bad form and mingling them with questions of aesthetics, well that's strictly taboo. However, if one were to press the issue the answers regarding moral responsibility seem to converge upon: seemingly no responsibility whatsoever.

One problem confronting morality is an extension of the previously considered problem of aesthetics. If the axiomatic presupposition holds that our senses amount to nothing more than our own perceptions, that we've no access to the minds of others or a greater reality outside our own head, then it must follow that there's no basis for a shared aesthetics or a shared morality. Taken to its extreme results in a radical skepticism, a feeling of total isolation and complete detachment from anyone, any reality at all outside one's own perceptions.

As it turns out radical skepticism is not a good recipe for staying alive so we tend to be confronted with it only as a theoretical concept with more tempered versions of skepticism promoted in practise. Prominent among these is what we might call relative morality. The general premise being that I've my morality and you've your morality but there can be no such thing as a shared morality between us. This moral relativism is often amplified to groups identified by race, religion, gender or any other way we might carve up humanity. The focus is on division and separation where we see a repeated pattern on the meta-individual, group level. It plays out something like we have our morality and you all have your morality but there can be no such thing as a shared morality between us as our perceptions are shaped by our enculturation and life experience which represents an impassable chasm with those who don't share the same time, place, sex, race, status, culture, etc. There's a real denial of the possibility of the power of human empathy at work here. The belief is that we can't communicate effectively despite any desire to do so; no matter what you attempt to convey what will in fact be heard, perceived will be shaped by the others intransigent world view.

Another position regarding morality is that it is nothing more than an emergent property of biology and evolution. We're just role playing out our instinctive drives. A kind of materialist morality where all behaviour is reduced to instinct and could be accounted for if we just know more about biology which we expect to in time. This view of morality has a good deal of scientific data and research lending support, even if the scientists themselves hold a more nuanced view. It's not to be denied of course that we have instincts and that they can be quite powerful. However, I would contend that what we often experience are instincts that are in conflict with one another which is where morality actually emerges. When confronted with a moral dilemma, such as saving a drowning stranger i.e., that part of us that suppresses a stronger instinct, "self-preservation" in favour of a weaker one, "offer help" can not itself be an instinct but a higher function that judges between them.

Yet another commonplace view of morality is that it is shaped almost entirely by social convention and societal organisation. Religions, schools and cultures enforce norms whereas governments enact laws that dictate individual behaviour. In the socialist model the former responsibility that the individual might have had for himself, towards his fellowman and nature is largely depersonalised and taken up by the state. Whereas in the more capitalist models responsibility tends to be externalised and outsourced to the marketplace. Most all modern states utilise some compromise between these two approaches of mass societal organisation. What they have in common is that they both wrest moral responsibility away the individual, either by centralising it in the state or distributing it in the marketplace by means of laws, policies and codes. This last view is more descriptive of how things are than normative, saying how they ought to be.

The aesthetic questions of how their work ought to look or otherwise appeal to the senses are quite naturally a primary concern of traditional craftsmen. However, alongside this come other, moral responsibilities. The craft itself is a tradition, literally something of value passed across the threshold. So there is an obligation of stewardship, a respect for the craft even in the manner you practise it, an honesty in one's dealings and upholding a standard of quality, essentially an obligation fulfilled to the preceding generations. The tradition acts as an initiation into personal growth, the cultivation of discernment, the ability to use good judgement rather than a conditioning to perform work rigidly according to fixed norms or standards.

Traditional craftsmen are likely to enter into conflict with more expeditious means particularly those typical of industrial production that are willing to compromise quality, constrain creativity or forego investment in the next generation of craftsmen. To that last point, the craftsman carries an obligation to future generations in the form of apprentices, to pass on both the technical skills and the respect for the craft itself, the fullness of the tradition. Materials are not simply a means to an end form for the craftsman, rather there is an intimate relationship with timber, stone, plaster, iron; wastefulness is among the greatest of offences. Best if one can use local materials, adapted to local needs by local craftsmen. As I've written about elsewhere the Master craftsman becomes the greatest of ministers: to apprentices, to the craft, to the community and to those who are securing his services. Being a traditional craftsman is a moral life of obligation and responsibility and in that is found rich meaning and connection.

Courtesy of Finch Woodworks

The Abolition of Craftsmen

Industrial production has largely displaced and diminished traditional craft globally. What moral responsibility if any does society have towards the craftsman?

Perhaps just give it enough space to grow. That seems to be a tall order in a technological age. We're at the point today where most academics and professionals in architectural circles are convinced that we don't need craft or craftsmen anymore, their hands and heads can be replaced and at greater efficiency. They're not altogether wrong, at least from a certain point of view.

The ability for industry machinery to replace craftsmen has increased steadily since the early 19th century. Those early efforts placed significant constraints on what could be designed and produced. However, after two centuries of technological advancement computer-numerical-controlled (CNC) utilise waterjets, lasers and various bits and bores to produce almost any form imaginable with a level of nuance and detail approaching and in some cases exceeding that of the human hand. 3D printing is the latest technological breakthrough that promises to clear the field entirely.

Semi-Automated Mason, SAM100 - 3,000 bricks a day
So much for the hand but surely complex design tasks, the head is safe? Hundreds of billions of dollars have been poured from the public and private coffers into artificial intelligence and algorithmic design development. Almost any human work activity physical or mental can be codified and programmed with sufficient monetary and increasingly digital resources. Artificial intelligence has reached the point where it can speed the conversion along, helping us immensely towards our own redundancy. Even professional fields such as journalism, science, medicine, legal, accounting and ironically computer technology are beginning to see the code written on the virtual firewall.

Why this acceleration towards the automation of practically every conceivable human task be it physical or mental? Some claim it is the only way to address the problem of large numbers. Such automation is the only way to care for the exponential increase in population growth; furthermore, having machines labour and think on our behalf will yield corollary benefits, the freedom from constraint to fulfill our desires, to pursue happiness! That's the sales pitch anyway...I'm not so convinced. Author and moral philosopher C.S. Lewis was of the opinion that every declaration of man's conquest of nature was in reality a few men's conquest over many men with nature as her bludgeoning instrument. I think history has more tended to support his contention than not.

Let's look at the number situation from a different angle. What's the one resource that we have today in superabundance like no time in history? Human beings. And they're super efficient too, running on only 2000 calories day of 100% bio-renewable fuel. Does having billions of young people not just unemployed but unemployable, passive and dependent upon the state and large corporations sound like a secure future to you?* Perhaps the solution to the "problem" of large numbers is to allow the possibility for responsibility and self-reliance for these next generations. Perhaps they would be better served being prepared to be active participants in their future not just along for the algorithmically determined ride. A future where they create not only with their hands and design with their head but rely upon their figurative heart, that unprogrammable uniquely human capacity for moral choice, for what their life ought to be and bestow over the threshold the same possibility for their progeny. I expect that if such an alternate future is possible, craftsmen will have an important role in shaping it.

*Note to politicians and despots: employed craftsman, being active and independent, seldom foment trouble


Contributed by Patrick Webb